MICI 24-02-26. Un contenedor de 54 mil libras de piña fresca saldrá esta semana desde Panamá hacia Quebec como resultado directo del programa “Formación y acompañamiento exportador hacia Canadá”, activado mediante el mecanismo de cooperación del Tratado de Libre Comercio (TLC) entre Panamá y Canadá.
Aunque el país ya mantiene exportaciones hacia ese mercado, esta operación representa el primer resultado comercial inmediato derivado del programa que culminó este martes con la entrega de certificados a funcionarios y representantes de las empresas participantes.
El anuncio lo realizó Kimberly Rudas, propietaria de Industria 4.0 Panamá, S.A., durante el acto de clausura del programa, donde representó a las 11 empresarias beneficiarias. Su negocio fue uno de los seleccionados tras un proceso riguroso y recibió acompañamiento técnico especializado para fortalecer su estrategia de acceso al mercado canadiense.
Rudas explicó que la negociación con el comprador canadiense se concretó “en el calor de la formación”, gracias a las herramientas adquiridas durante la asistencia técnica. El envío corresponde a fruta verde sin corona destinada a procesamiento en Canadá, y la meta es consolidar un contenedor semanal con proyección de aumentar a dos, lo que implicaría mayor producción y encadenamientos con pequeños productores locales.
El programa impulsado por el Ministerio de Comercio e Industrias y que contó con apoyo técnico y financiero del Gobierno de Canadá, combinó formación especializada para 15 funcionarios del MICI, el Ministerio de Desarrollo Agropecuario (MIDA) y la Autoridad de los Recursos Acuáticos de Panamá (ARAP), junto con asesoría personalizada a empresas lideradas por mujeres en sectores como el agrícola, la agroindustria y productos del mar.
Durante el acto, la viceministra de Comercio Exterior, Astrid Ábrego, destacó que la iniciativa fue diseñada como una intervención estratégica orientada a resultados. “Este no ha sido solo un programa de capacitación, sino una intervención estructurada para fortalecer capacidades y dotar a nuestras instituciones y empresas de herramientas concretas para competir en un mercado exigente y de alto valor agregado como el canadiense”, indicó.
Por su parte, la embajadora de Canadá en Panamá, Patricia Atkinson, subrayó que el proyecto forma parte de la aplicación plena del TLC y recordó que el intercambio bilateral ha crecido más de 500% desde su entrada en vigor en 2013. “Este proyecto representa un avance en la aplicación plena de nuestro Tratado de Libre Comercio. Aún existe potencial para seguir diversificando y fortaleciendo esta relación comercial”, afirmó.
Uno de los pilares del programa fue la formación de capital humano dentro del Estado. Los funcionarios capacitados asumirán ahora el rol de asesores técnicos y formadores de formadores, con el compromiso de replicar el conocimiento adquirido en todo el país.
Jerack Serrano, analista de la Ventanilla Única de Comercio Exterior (VUCE) y vocero del equipo técnico, destacó que este reforzamiento especializado permitirá acompañar con mayor precisión a empresas interesadas en exportar y facilitar su acceso a mercados internacionales. Asimismo, agradeció a las autoridades presentes y al gobierno de Canadá por su contribución al éxito de esta capacitación.
La asistencia técnica del proyecto fue implementada por la firma internacional Globally Cool. Como parte de la iniciativa, se elaboraron tres estudios de mercado especializados sobre exportación de salsas, frutas y pescado fresco hacia Canadá, los cuales fueron compartidos con gremios empresariales y centros académicos del país para ampliar su impacto.
El acto de clausura contó con la participación de autoridades del sector público y privado, entre ellos el jefe de la oficina de ProPanamá, Walter Cohen; el director nacional de Promoción de Exportaciones, Erick Dormoi; y el consejero y director comercial de la Embajada de Canadá en Panamá, Michael Wylie, quienes reiteraron la importancia de seguir profundizando la cooperación bilateral.
Más allá de la ceremonia, el envío del contenedor evidencia cómo los mecanismos de cooperación previstos en los acuerdos comerciales internacionales pueden traducirse en negocios concretos, generación de empleo agrícola y mayor ingreso de divisas para Panamá.